Una de ballenas

Cuando acaricio tu pelo
siento un campo de trigo entre mis dedos,
se escapan las mariposas y se cuelan por mis manos.
Me tienen conquistada últimamente…

Cuando te rozo
Erupcionan mil volcanes,
Se funden mis entrañas de lava…

¿Y cuando te miro,
así,
de cerca?

¿Cuándo me miras?
Cuando me miras veo jorobadas nadando en el azul de tus ojos.

Rosa roja

Roja, de su Rosa él sólo sabe que es roja.

Nunca se ha detenido en su olor, ni en su tacto,
Aunque la ha tocado, él no recuerda su terciopelo,
No se ha impregnado en su aroma
Siempre mantenido la distancia de seguridad con sus espinas.

No la mima mientras duerme,
No la protege cuando llueve.

¡Cómo puede no olerla en cada rincón,
Ni morir si no la besa cada noche!
Cómo soporta tenerla cerca y no rendirse ante ella.

Si ella me dejara acercarme, sus espinas serían mi cielo.

Pero él,
Sordo-ciego-mudo a conveniencia,
No escucha…
Él no la escucha…

Pero un día su Rosa se cansó de soportar la lluvia,
y dejó que el sol la quemarla hasta dejar de sentir.
Y en susurros lloraba:
“Por ti, me hubiera arrancado una a una las espinas,
Por ti, hubiera confiado hasta el final”

Un día, destruida, agachó la cabeza y no la volvió a levantar jamás.

Entonces, su Rosa, dejó de ser roja…
Y no fue hasta ese día que él noto que algo no iba bien.