Un rato

Y desaparecer
Y no estar más,
y no ser

Y no volver a sentir esta presión en el pecho que me ahorca la garganta
estas ganas dementes de querer matarte
esta la certeza de que ni muerto arreglarías una sola cicatriz…

Esta rabia que se me antoja eterna,
puñetazos que nacen y mueren en mis manos,
sin dejar de surgir, sin dejarme resurgir…

Esta mente que ya no se va sola de paseo,
los monstruos asechan cada paso.
Esta niña que tiene miedo a la felicidad,
pues sabe que nunca dura más de un rato.

Y otra vez es de día,
Y tener que:
despertar,
y levantarse,
y caminar,
y creer
y sonreír
y bailar
¿para qué?
Si todo lo bueno apenas dura un rato, nunca más de un rato.

Deep down 1

Y qué hacer cuando todos los futuros posibles ya no lo son.
Cuando cada segundo de cada hora pesa más y más que el anterior.
Cuando la angustia se apodera de tu pecho y no te deja respirar.
Cuando la culpa gobierna tu mente y no te deja ver más allá…

Hay un momento en el que el reloj se estanca.

Un momento en el que después de tanto tiempo bajo las sábanas,
de almohadas empapadas,
de ojos carmesí…

Un momento en el que te das cuenta de que el secundero nunca va a retroceder,
que no puedes volver atrás y arreglar la gran cagada y no ser capaz de superar esto,
hace que el secundero quede detenido, y que tampoco pueda avanzar;
pero seamos sinceros, eso a ti te importa una mierda.

Porque no es solo el secundero el que se ha estancado sino tú.
Sin darte cuenta llevas años fingiendo que te mueves,
pero quedándote siempre en el mismo sitio.
Y no puedes volver y arreglarlo, pero tampoco mover ficha y seguir adelante.
Porque ya nada importa, mejor: porque ya nada te importa.

Frío polar en pleno agosto
Recuerdos que flajelan al son de un látigo.
Sonrisas ensayadas frente al espejo
Planes suicidas como único confort

No,
no estoy triste,
para estarlo debería ser capaz de sentir,
pero hace mucho tiempo que olvidé como se hacía.